jueves, 26 de noviembre de 2009

Misa Ricotera. Salta, 19 de septiembre de 2009

Odisea mortal. Eso fue el viaje de ida hacia la ciudad de Salta en un micro lleno de gente bastante piola, por suerte. Pero que la gente haya sido piola no quita que sea cansador y estresante estar con el culo en un asiento durante 24 horas seguidas.
En fin, lo importante es que llegué y pude ir a recorrer un poco de Salta y apreciar lo hermosa que es. Me hubiera encantado poder quedarme y conocer más, pero bueno.
El recital tan esperado comenzó a las 21.30 hs. ‘Damas y caballeros, los fundamentalistas del aire acondicionado’ y “Fuegos de Octubre” sonando. La gente no lo podía creer, yo no lo podía creer. El agite en ese primer tema fue inexplicable, verdaderamente nos sorprendió a todos. Obviamente fue muy poco el tiempo que logré contener las lágrimas, sufrí tanto el viaje, me costó tanto llegar… y verlo salir a escena y cantando semejante temón me hizo dar cuenta que a pesar de todo el sufrimiento valió la pena. “Tomasito podes oírme? Tomasito podes verme?” fue el segundo. El Indio nos agradeció por la fidelidad de siempre. Había gente de Paraguay, Perú… era increíble. “Martinis y tafiroles” fue el tercer tema, seguido de “Me matan, Limón”. Que linda estaba la noche en Salta, que linda estaba la fiesta q estábamos viviendo los ricoteros en ese infierno tan encantador… creo q no es necesario ser adivino para darse cuenta que el quinto tema de la noche fue “El infierno está encantador esta noche” donde yo creí que las tribunas del estadio se iban a caer de cómo vibraban. Un hermoso enganchado entre “Rock para el negro Atila” y “Divina TV Führer” no nos dejó descansar ni un poco. ¡Que fiesta por favor! “Ramas desnudas” y “Bebamos de las copas lindas” nos dieron un descanso al agite descontrolado que provocan los temas de los Redondos. El Indio dijo: ‘vamos a hacer un tango que hace mucho que no hacemos’ y “El arte del buen comer” hizo explotar Salta. No puedo describir lo que viví en ese momento, lo puedo sentir, lo puedo ver, pero no lo puedo poner en palabras. “Vuelo a Sydney” fue el siguiente.
El Indio se retiró del escenario por unos momentos y regresó cantando “El pibe de los astilleros” que yo no escuchaba desde Córdoba, aquel mágico 12 de abril del año pasado. Increíble, no hace falta aclararlo. “Porco Rex” fue seguido por “Pabellón séptimo” donde el Indio volvió a dedicar el tema y contarnos y recordarnos que el Motín de los colchones fue terrible y trágico. Secó las lágrimas de muchos cuando, con esa voz desgarradora, entona las primeras estrofas de Ella debe estar tan linda”. Pura fiesta, señores. “Un ángel para tu soledad” conmovió mi alma más que nunca, pero “Mariposa pontiac/Rock del país” me hizo volver a la fiesta y no dejar que me detenga en el llanto que me provocaba tanta emoción. Nos relajamos con un “To beef or not to beef” hermoso. ‘Vamos a hacer el pasito. Sé que soy un pelotudo pero ya jodí tanto con el pasito que lo vamos a hacer una vez más’, dijo Solari, y “Por qué será que no me quiere Dios” entró en escena. Cabe aclarar que el pasito salió excelente. Nos dijo que lo íbamos a tener que ayudar a cantar el siguiente tema porque el solo no iba a poder. Mi cara cambió, mi cuerpo cambió… el corazón se me iba a salir del pecho cuando reconocí las estrofas de “Todo un palo” sonando en ese magnifico estadio. Mi tema preferido de Los Redondos, el tema que me hace sentir banda de cosas inexplicables, el tema que por más que lo haya escuchando miles y miles de veces me sigue haciendo llorar, estaba siendo cantando en vivo, ahí, frente a mí, por el hombre que más admiro. No pude, fue más fuerte que yo. Lo canté a viva voz, me emocioné como nunca pensé. Era otro sueño hecho realidad. No puedo explicarlo tampoco. Se lleva bien adentro. “Nadie es perfecto” enganchado con “Ñam fri fruli fali fru” me hizo volver a la fiesta.
Me recompuse de la sorpresa de aquel tema tan mágico para seguir con “Pedía siempre temas en la radio” y “Cruz Diablo”, que también fue una sorpresa para mí. “Un poco de amor francés” fue muy festejado y “Juguetes perdidos” nos hizo llorar a todos, como siempre. Es el mejor momento del recital. El estadio oscuro y lo único que nos ilumina son las luces de los celulares o camaritas que quieren filmar, encendedores y las bengalas, esas que nunca pueden faltar. Es un momento mágico.
“Flight 956” llegó y pasó tan rápido que cuando me di cuenta el Indio se estaba despidiendo, agradeciéndonos una vez más por todo y agradeciéndole yo a él por todo y más. ‘Ya estoy viejito y me tengo que ir a cambiar el pañal’, dijo. Y “Jijiji” y el POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO llegaron a Salta una vez más. Se tiene que estar ahí para entender lo que significa para cada uno de los ricoteros ese tema y la presencia de EL POGO en ese tema. Una vez más no puedo describirlos con palabras. Lo tengo guardado bien adentro mío.Y así termina uno de los shows más ricoteros que el Indio me pudo haber brindado. Jamás voy a arrepentirme de haber vivido esto. Fue una experiencia única.La vuelta en micro fue aún peor que la ida, pero esa es otra historia.
Una vez más, lo único que me queda por hacer es agradecerle a Carlos Alberto Solari por seguir teniendo esa magia y por seguir haciéndome sentir esa magia, a mí y a toda la gente que llegó a Salta.
Gracias, Indio, gracias por, una vez más, haber vuelto a llenar mi alma.

Misa Ricotera. La Plata, 21 de diciembre de 2008

Y se viene la segunda. Si. Arruinada y con dolores hasta en partes del cuerpo que pensé que no tenía, volví a dirigirme al Estadio. Dispuesta a disfrutar del show que el señor Solari iba a brindarme como despedida.
La excitación y los nervios fueron más que los del sábado, eso seguro. Estaba tranquilita esperando que empezara y me temblaban las piernas, me dolía la panza, tenía ganas de llorar, no sé. Fue loquísimo.
A las 22.05 él salió a escena y morí. Si, otra vez. Otra vez “Pedía siempre temas en la radio”, “Ramas desnudas” y “Porco Rex” para arrancar esta segunda misa. Rogaba que no volviera a hacer los mismos temas que el sábado porque no hubiera estado tan excelente como estuvo. Y otra vez me atrevo a decir que este hombre nunca me va a defraudar. “Un poco de amor francés” hizo temblar a La Plata. Y mejor ni hablar, no porque no quiera sino porque no se puede explicar, cuando “Fusilados por la cruz roja” salió a escena. INCREÍBLE. El agite de la gente, las bengalas. Cantar tan alto que ya ni el Indio si escuchaba. ¡Qué fiesta! “Bebamos de las copas lindas, “Pabellón séptimo” y “Martinis y tafiroles” volvieron a repetirse. “Y mientras tanto el sol se muere” también volvió a repetirse, obviamente. Pero no sé por qué. No encuentro las palabras exactas para describir lo que me pasó. Pero lloré, lloré mucho. De repente caí de que estaba ahí otra vez, que muy pronto se iba a terminar y que no sabía cuando iba a volver a verlo. “Tatuaje”, “Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y “Te estás quedando sin balas de plata” lograron calmarme y pude seguir festejando. Mi llanto cesó increíblemente cuando la fiesta volvió a hacerse sentir. Cuando volví a darme cuenta donde estaba y porque estaba ahí. “El infierno está encantador esta noche” comenzó a sonar. Extrañaba tanto que tocara ese tema, y salió tan bien otra vez que casi me emociono de nuevo. Pero “Mariposa pontiac/Rock del país” salió tan rápido que no me dio tiempo a nada. Si, a seguir saltando y cantando. Feliz, muy feliz, por poder volver a estar ahí. “El tesoro de los inocentes” me hizo llorar otra vez. La puta madre, si que estuve maricona el domingo. ‘Yo quería imponer el pasito y los floggers me cagaron’, dijo el Indio y “Por qué será que no me quiere Dios” empezó a sonar. Volvió a invitar a Calamaro al escenario. Yo tranquila, igual que el día anterior. Canté las canciones. Me enoje con los caretas que putearon a Calamaro durante todo el día y cuando lo vieron salir gritaban: ‘Grande Andrés’. Los temas fueron nuevamente los mismo, “Veneno paciente”, “Esa estrella era mi lujo” y “El salmón”. ‘El futuro cada vez está más cerca’, nos dijo el Indio y “To beef or not to beef” emocionó nuevamente a más de uno. “Un ángel para tu soledad” fue una fiesta igual o mejor que la del día anterior. Yo, desde la platea, puede apreciar muchísimo mejor el show que da la gente. Es increíble. Me emociona el tan solo recordarlo. Sin parar de saltar y cantar “Nadie es perfecto” enganchada con “Ñamfri fruli fali fru” volvió a presentarse. El Indio nos dijo que tal vez nos veríamos el año que viene porque le quedó un show pendiente, pero que se iba a meter de lleno en la grabación de su tercer disco. Fue la despedida. Otra vez esa sensación rara en la panza, otra vez la garganta cerrada y “Juguetes perdidos” me hizo llorar como nunca pensé que lo haría. Se me vinieron un montón de cosas a la cabeza, y escribo esto y vuelvo a llorar como una tonta. Pensé que lo primero por lo que iba a brindar este año nuevo (y de hecho así lo hice) iba a ser por el excelente año que tuve. Mi 2008 estuvo plagado de alegrías y emociones. Recordé el viaje a Córdoba, toda una odisea, el increíble recital que me hizo vivir. Mi primer recital del Indio. Tandil, las cosas que viví allá también. El no haber ido a San Luís y mi arrepentimiento. No sé, recordar todo eso. Volver a la realidad y ‘cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón’, era lo que salía de mi boca. Y caer, si, caer en que era el ‘hasta luego, Indio’. No sé. No quería que el recital terminara nunca, no me quería ir. No podía hacerlo. ¡Ay por favor! Es increíble todo lo que ese hombre me hace sentir. “Flight 956” la escuché sentada en la platea, llorando, mientras todo el mundo saltaba y cantaba a mi alrededor. Cuando la canción llegaba a su fin, me paré y pensé ‘Gracias Indio, gracias de verdad’. “Jijiji” y el pogo más grande del mundo secaron mis lágrimas por un rato y agité, salté, canté y formé parte, nuevamente, de esa fiesta increíble. Se despidió y salió del escenario. Me senté, esperando que salga toda la gente, que se despeje un poco el área para poder caminar. Y mientras miraba el show de fuegos artificiales, lloré otra vez. Lloré al darme cuenta que se había terminado este año repleto de recitales increíbles. Lloré de emoción al darme cuenta que yo había podido formar parte de ellos. No sé. No puedo explicarlo, no puedo contarlo sin volver a llorar. Es increíble, indescriptible, impagable. IMPRESIONANTE.
Gracias, Indio. Gracias x estas dos noches increíbles en mi ciudad. Gracias por agregarle felicidad a este 2008. Gracias por siempre ser el mismo. Gracias por hacerme vivir uno de los mejores años de mi vida. Gracias por llenarme tanto el alma.

Misa Ricotera. La Plata, 20 de diciembre de 2008

Otra más. Otra nueva misa. Y otra vez tuve el placer de poder estar presente.
El sábado todo fue emoción, excitación, nervios. Yo me moría. Hacía tanto que no lo veía que no sé que me pasaba. Tal vez lo extrañaba mucho, no sé. Pero estaba que no me paraba nadie. Llegué al Estadio caminando casi corriendo de la emoción. Y quería entrar ya, no podía esperar más. Aparte quería sentarme… hacía mucho calor y las 15 cuadras de casa al Estadio me asesinaron. Una vez adentro a repetir el ritual. Mirar las banderas, sorprenderse con la cantidad de gente que hay y que nunca para de llegar, cantitos, saltitos, aplausos, fotos y demás. Yo quería que empezará, estaba muerta de calor, pero el Indio se tomó su tiempo. A eso de las 22.30 se apagaron las luces del Estadio y las bengalas comenzaron a brillar en el cielo. La intro de Indiana Jones y ese orgásmico ‘Damas y caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado’, me hicieron pensar que me iba a estallar la panza de los nervios, pero al instante y con “Pedía siempre temas en la radio”, el Indio apareció en escena. ‘Te extrañé, pelado’, fue lo primero que dije para mis adentros y, en el medio del agite, las lágrimas empezaron a caer, casi inevitable. “Ramas desnudas” y “Porco Rex” fueron los temas siguientes. ‘Yo sé que hace calor pero movamos un poco el culito’ dijo el Indio. Y con los primeros acordes de “Me matan, Limón” el Estadio se vino abajo. Así sin decir nada “Rock para el negro Atila” apareció en escena y el agite fue aún mayor. Parecía que el tema terminaba pero Solari nos tenía una sorpresa. Si, no tuvo mejor idea que engancharlo con “Divina TV Fürher”. Hizo explotar a las miles de almas que estábamos presentes. Momento de las lágrimas, no lo pude evitar, el Indio le ponía tanta pasión que logró conmoverme. Me hizo caer en la cuenta q después de tanto tiempo nos volvíamos a reencontrar. Si, “Pabellón séptimo” me hizo moquear bastante. “Bebamos de las copas lindas”, “Y mientras tanto el sol se muere (que hizo que más de uno se sensibilice), “Martines y tafiroles” y “Vuelo a Sydney” llegaron sin interrupciones entre uno y otro. “El tesoro de los inocentes” me sorprendió, me hizo llorar y cantar con toda la fuerza de mi voz. Empecé a caer en la cuenta de que este sábado 20 de diciembre iba a quedar grabado con fuego en mi memoria. “Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y “Te estás quedando sin balas de plata” fueron los siguientes. El Indio volvió a decir algo de mover el culito, mucho yo no entendía porque tenía atrás mío a un tipo que cada vez que salía el Indio a hablar se ponía a decir pelotudeces, porque si, porque eran pelotudeces. Pero en fin, evidentemente algo de mover culitos dijo porque el tema que apareció en escena fue “Ella debe estar tan linda”, increíble lo que se sintió, pensé que el Estadio se venía abajo otra vez. Más cuando los enganchados siguientes fueron “Nadie es perfecto” con Ñamfri frufi fali fru". ‘Sólo te pido que se vuelvan a juntar’ y ‘vamos los redondos’ no dejaron de hacerse escuchar después de esos temas. La fiesta estaba en su mejor momento, banderas y bengalas en el campo y tribunas, todo el público saltando y agitando y mucha emoción en las caras de todos. “To beef or not to beef” y “Por qué será que no me quiere Dios”, este último contó con Martín Carrizo como invitado en la batería, dieron paso a la llegada de Andrés Calamaro arriba del escenario para entonar juntos ese tema de Porco Rex que todavía no se había escuchado en vivo: “Veneno paciente”. Juntos también hicieron “Esa estrella era mi lujo” (que personalmente no me gustó como salió, Calamaro no es la voz indicada para la canción, pero me hizo llorar mucho igual) y “El salmón”. Calamaro se despidió del escenario y el Indio se tomó 5 minutos. Regresó para entonar “Tatuaje”. Sabía que se acercaba el final, pero “Mariposa Pontiac/Rock del país” me hizo olvidar de eso. Increíble lo que se agitó en ese tema. “Un ángel para tu soledad” nos hizo llorar a todos, el agite, las gargantas rojas de gritar. No se puede explicar con palabras lo que se sentía ahí adentro al estar escuchando esa canción. Y nada, no hay palabras para explicar, para describir, lo que se siente cuando estás ahí adentro emocionado y el Indio te empieza a cantar “Juguetes perdidos”. Increíble, indescriptible, las bengalas, la gente cantando a más no poder, no sé. No puedo describirlo. Es increíble. “Flight 956” dio paso al POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO. “Jijiji” hizo EXPLOTAR el Estadio, nadie que no haya estado ahí podrá entender qué es lo que pasa cuando los Ricoteros escuchamos ese tema. Y se fue, se despidió hasta mañana y los aplausos no paraban de sonar, más los fuegos artificiales que inundaron la noche platense. Otra vez, señores, el Indio volvió a llenar mi alma.


Misa Ricotera. Tandil, 5 de julio de 2008

Todo es efímero. Este recital fue efímero, si, pero inolvidable. Mucho frío, mucha niebla, pero también mucha excitación y expectativas. La espera fue eterna, pero la Misa comenzó bastante puntual, pasadas las 21.30 hs. ”Damas y caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” fueron las primeras palabras que dieron comienzo al show, seguidas de los acordes de ”Pedía Siempre Temas En La Radio. ”Gracias por haber venido, son muchos, eh” fueron las palabras que el Indio nos dirigió antes de seguir con ”Ramas Desnudas” y ”Martinis Y Tafiroles” antes de darle lugar a La Hija Del Fletero”. Un repertorio bastante parecido al del 12 de abril en Jesús María, o eso era lo que parecía. ”Seamos buenos con Tandil, que ha sido muy hospitalaria con todos nosotros”. ”El Infierno Está Encantador Esta Noche” hizo explotar el Hipódromo. Llegó ”Y Mientras Tanto El Sol Se Muere”, una excelente canción, la cual me hizo derramar algunas lágrimas, cosa que no pensé q volvería a pasar después de Córdoba y mi primera experiencia ricotera, pero sí, el Indio me puede. ”Van a tener que ayudarme, porque mi salud no está en mi mejor versión”, nos dijo. Y así lo hicimos con ”Rock para el negro Atila” (una sorpresa increíble) y con todos los que le siguieron. ”Porco Rex” y ”Bebamos De Las Copas Lindas” fueron los siguientes. ”Un Ángel Para Tu Soledad”, otra vez no pude contener las lágrimas, son muchos los sentimientos y las emociones que recorren tu cuerpo en esos momentos tan redondos, tan de ricota. El Indio se tomó un corto receso para volver y entonar junto a todos nosotros ”Nike Es La Cultura no podía para de pensar: “que no lo corte, que nadie lo arruine”, y así fue, pudimos disfrutar de ese temón entero y sin interrupciones. ”Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y ”Te estás quedando sin balas de plata” generaron un estallido de aplausos. ”Ella Debe Estar Tan Linda” y ”Me Matan, Limón!”, sonaron increíbles, tanto como aquella vez en Córdoba y le dieron paso a ”Tatuaje”. Y sin que nadie se lo espere otra vez, nos deslumbró con “Divina TV Fuhrer”, seguida por otra sorpresa, que fue ”To beef or not to beef”. Increíble, una fiesta… no podía parar de saltar, de gritar… Una MISA RICOTERA! ”Vamos con el pasito nuevo, a ver cómo sale”, dijo el Indio, y salió excelente junto a las estrofas de ”¿Por qué será que no me quiere Dios?”. La fiesta continuó con ”Vuelo a Sydney”. Se hizo un pequeño corte y ”Pabellón séptimo (relato de Horacio)”, tuvo dedicatoria: ”Para los pibes”. Increíble, no se puede describir con palabras, sólo los que allí estuvimos sabemos lo que se siente. Ya se había perdido la noción de la hora, yo no podía entender si ya había tocado demasiado y en cualquier momento terminaba o si todavía faltaba más. Mis dudas se aclararon cuando ”Un poco de amor francés” y “Mariposa pontiac/Rock del país” hicieron bailar mi corazón. Nos pidió ayuda nuevamente, y todos juntos entonamos ”Juguetes perdidos”. Es practicamente imposible transcribir las emociones que uno siente en ese momento, todos unidos por el mismo sentimiento. El llanto acompañó a más de uno. Todo fue perfecto. Me demostró q más allá del tiempo, LOS REDONDOS siguen vigentes en nuestros corazones. ”Tatuaje” y ”Flight 956” precedieron al cierre del show, que estuvo coronado, nuevamente, por EL POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO. Con ”Jijiji”, el Indio se despidió de nosotros diciéndonos: El que abandona no tiene premio, nos vemos el 27 de septiembre en San Luís”.
No puedo agregar nada más, fue excelente, impresionante, una fiesta, una verdadera MISA. No tengo más que agradecerle al Indio por todo, por toda la felicidad que provoca en mí y por haberme vuelto a llenar el alma!

Misa ricotera. Córdoba, 12 de abril de 2008

Una fiesta. Por fin pude formar parte y sentir esa locura, emoción, euforia e impaciencia de la q todo el mundo me hablaba cuando se charlaba sobre algún recital de Los Redondos o el Indio. Y si, fue así. No hay palabras para describir todas las emociones q sentí antes, durante y después de semejante fiesta.
Llegué, entramos, no recorrimos todo el Anfiteatro y nos sentamos a comer y tomar algo. Todo carísimo ahí adentro, pero no quedaba otra, el hambre era más fuerte. Los cantitos, el pogo, todo era genial. Me sentía unida a esa gente por un mismo sentimiento, por una misma pasión. No me sentía sorprendida, todo lo contrario, cantaba y gritaba como si ya lo hubiera hecho otras miles de veces más en un lugar así.
Se hicieron las 21:00 hs. Y las luces se prendían y se apagaban. Amagaron un par de veces. Yo no podía más, se me había cerrado la garganta, me recorría todo un frío x el cuerpo, no entendía q era lo q iba a pasar. Hasta q las luces quedaron apagadas y se escucho esa voz, esa voz q había deseado escuchar toda mi vida, y por fin la estaba escuchando. Dijo: damas y caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. El estadio estalló en gritos y chiflidos. Yo abrí los ojos, miré el escenario. La banda había empezado a tocar, sonaba una música conocida. Yo no entendía. De repente lo vi, ahí estaba él, esa leyenda calva q yo había soñado ver durante tanto tiempo, ahora estaba ahí, en frente mío, entonando las primeras estrofas de “Pedía siempre temas en la radio”. No pude, fue más fuerte q yo. Mientras cantaba y gritaba con todas las fuerzas q tenía, lloraba y agradecía a la vida q por fin mi sueño estaba cumplido. No me importaba nada más. Estaba donde tenía q estar, escuchando al más grande y eso para mí era todo.
La canción terminó. El estadio estalló en aplausos y él nos agradeció por la fidelidad de siempre. La segunda canción q empezó a sonar fue “Ramas desnudas”. Excelente, se escuchaba muchísimo mejor q en el CD. Su voz es única, con sus casi 60 pirulos tiene mejor energía q muchos otros. Este tema dio paso a “Martines y tafiroles”. Excelente. No podía parar de saltar, de gritar, de cantar y de llorar. No podía entender q yo estuviera ahí, tanto lo soñé q cuando lo tuve parecía increíble.
Volvió a agradecernos otra vez el estar ahí, y dijo: vamos con una q sepamos todos. Y en los primeros acordes todo el estadio reconoció q se trataba de “La hija del fletero”. Increíble, se vino abajo Córdoba, los coros, el pogo, los gritos, los silbidos. Eso era una verdadera fiesta. Una verdadera misa ricotera. Siguió con “Tarea fina” q también hizo reventar el estadio.
Yo seguía sin caer, cantaba, bailaba, gritaba, y no podía entender q estaba ahí, q estaba escuchando las canciones q forman parte de mi vida, de mi rutina diaria, en vivo y en directo cantadas por su auténtico autor. Era demasiado para mí. Siguió con “Porco rex”, q sonó excelente. La pantalla gigante q había detrás del escenario mostraba los dibujos del CD con unos efectos increíbles de colores y formas. “Tatuaje” fue el siguiente tema. Yo cantaba, gritaba y saltaba, pero era como q ahora q me detengo a pensar un poco más en frío las cosas, en el momento era solo cantar y gritar, pero sé q no entendía bien porque lo estaba haciendo. Y era porque estaba ahí, aunque parezca increíble, estaba ahí. “Bebamos de las copas lindas”, “Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y “Mientras tanto el sol se muere” fueron los últimos temas q dieron fin a la primera parte de la misa más grande del mundo.El Indio se fue tan solo 2 minutos, volvió enseguida para entonar “Nike es la cultura”. Que duró solo un tercio de canción. Las luces de repente se encendieron y el Indio enojadísimo comento q había recibido un zapatillazo en la zona de la entrepierna. Muy fino lo mío, textualmente dijo: me acaban de pegar un zapatillazo en las pelotas. Luego de desafiar al agresor, diciéndole: ¿por qué no subís y me pateas acá arriba? Se retiró del escenario, regresando unos segundos después para entonar “Te estás quedando sin balas de plata”. Al finalizar esta canción dijo: ¿Sabes que pasa, machito? Acá venimos a escuchar música, a bailar y divertirnos. No a hacer pelotudeces. De onda, pero me haces calentar. Dicho esto “Ella debe estar tan linda” fue el siguiente tema. La banda redonda explotó, tema totalmente inesperado, hizo vibrar el estadio. Yo no podía parar de llorar. Era increíble todo lo q estaba viviendo ahí adentro.
“Pabellón séptimo” explotó, una excelente canción q nos robó un par de lágrimas a muchos. El Indio la dedicó a la ‘banda tumbera’ de Córdoba. Seguido a esto nos confesó q cuatro días atrás ‘había dejado este mundo’, Celina, su madre. Y esa noche increíble q vivimos todos los ricoteros fue dedicada a ella. A todos nos dieron ganas de subirnos al escenario y ‘comernos su dolor’. Pero no pudimos. “Tomasito podes oírme? Tomasito podes verme?” fue más rápida q nuestros reflejos. “Por qué será q no me quiere Dios” fue el siguiente tema. Sin dejar de llorar y saltar, canté “Vuelo a Sidney”.
Increíble el momento siguiente, el estadio volvió a explotar cuando empezó a sonar “Nueva Roma”. Una locura total, no hay palabras q la describan. Nadie pudo contener las lágrimas cuando “Un ángel para tu soledad” comenzó a hacerse notar.El Indio nos confesó q andaba medio engripado y q necesitaba ayuda para cantar “Juguetes perdidos”. El llanto, los gritos, los celulares, los encendedores, las bengalas. Se te erizaban los pelos. Piel de gallina. Y ese hombre cantando, ayudado por todos nosotros, ese tema q no puede faltar nunca. Las lágrimas se secaron y comenzó la fiesta una vez más con “El pibe de los astilleros”. Córdoba tembló. El Indio dijo q sería bueno comentar un poco como estaba la noche. Fue inevitable no sorprenderse, no sonreír, no llorar, no cantar, no gritar y no saltar, sabiendo q el tema q estaba sonando era “El infierno está encantador esta noche”.
“Flight 956” fue el más pogueado de su último CD. Él, sus músicos y todos nosotros hicimos q ese tema fuera espectacular. Sabíamos q se acercaba el final. El Indio nos preguntó con q tema queríamos q cerrara elshow, hubo un par de gritos ahogados q decían “Mi genio amor”. Pero el sentimiento redondo es más grande, no podíamos irnos de Córdoba sin volver a hacerle sentir lo q es vibrar. “Jijiji” fue una fiesta. El pogo más grande del mundo no se hizo esperar, temblaba la tierra. Fue una sensación increíble para mí. Nos volvió a agradecer. Y nos confirmo q nos volveremos a ver el 5 de julio enTandil.
Un show excelente, una fiesta, una verdadera misa redonda. Pero tan efímera, mucho tiempo de espera, mucha ansiedad y cuando lo tuve, cuando por fin logré vivirlo, ya había terminado. Todo fue rapidísimo. Pero lo tengo grabado en la cabeza y en el corazón (y en lacompu ya están todos los videos y las fotos =P). No hay palabras, no caigo, fue increíble todo lo q ese hombre me hizo sentir. No tengo más q agradecerle por haber hecho mi sueño realidad. Nunca en mi vida fui tan feliz como lo fui el sábado 12 de abril. Gracias, Indio, gracias; me llenaste el alma. 

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A brillar, mi amor I

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Los Redondos aparecieron en la vida de tantas personas reencarnando la heroicidad buscada por las almas perdidas y el camino de vuelta a casa en medio de la oscuridad de días y noches interminables de insomnios y pesadillas. La Luz fue el emblema - y lo sigue siendo - de tantas jornadas viajeras agotadoras llevando cada uno su Cruz Diablo en los hombros. El Vía Crucis personal que empieza y termina cada día.

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Es lógico que un parate así tuviera que llegar en algún momento. Llenaron dos River, atiborraron las calles de Montevideo y su Estadio Centenario, volvieron a casa y otra vez el Castillo Carreras de Córdoba fue todo ricotero... El viaje se estaba volviendo alegórico de una epopeya que para seguir teniendo vigencia eterna debía detenerse a descansar a un lado del camino. Una vigilia que todo veían venir y a la vez se negaban a aceptar.

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Los Mitos de la Luz reaparecen una y otra vez como paradigmas de una necesidad de cada ser humano por liberarse de la pesada carga de la vida diaria. Y de ese concepto está recubierta la esencia de ser de Los Redondos.

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"El ego desproporcionado del tirano es una maldición para sí mismo y para su mundo, aunque sus asuntos aparenten prosperidad".

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Los Redondos estaban alcanzando la zanahoria de tanto correrla a lo largo del tiempo y el espacio, y ya se sabe: el negocio es correr detrás de la zanahoria, nunca alcanzarla. Allí se termina el misterio y se ensombrece la grandeza conquistada. Si no le ponían fin por sí mismo, el destino haría lo suyo y la travesía podría finalizar con lo que peor podría sucederle al alma de Los Redondos: la pérdida del misterio de su andar, misterio que fue el sustento del alma que los llevó hasta la pole position del panteón rocker autóctono.

[...]

Ya no está aquel tipito que imploraba al "Sheriff" ("meté bala por favor...") que le cuidara su quintita; ahora es Cebolla degollándose por miedo en una turba carcelaria rememorada con dramatismo en tiempo real desde el nuevo "Pabellón séptimo". Quien implora "rajar antes que sus pulmones" es otro ser en busca de esa Luz perdida... como aquella "Murga de la Virgencita representaba otra polilla en busca de la luz.