miércoles, 25 de noviembre de 2009

A brillar, mi amor I

[...]

Los Redondos aparecieron en la vida de tantas personas reencarnando la heroicidad buscada por las almas perdidas y el camino de vuelta a casa en medio de la oscuridad de días y noches interminables de insomnios y pesadillas. La Luz fue el emblema - y lo sigue siendo - de tantas jornadas viajeras agotadoras llevando cada uno su Cruz Diablo en los hombros. El Vía Crucis personal que empieza y termina cada día.

[...]

Es lógico que un parate así tuviera que llegar en algún momento. Llenaron dos River, atiborraron las calles de Montevideo y su Estadio Centenario, volvieron a casa y otra vez el Castillo Carreras de Córdoba fue todo ricotero... El viaje se estaba volviendo alegórico de una epopeya que para seguir teniendo vigencia eterna debía detenerse a descansar a un lado del camino. Una vigilia que todo veían venir y a la vez se negaban a aceptar.

[...]

Los Mitos de la Luz reaparecen una y otra vez como paradigmas de una necesidad de cada ser humano por liberarse de la pesada carga de la vida diaria. Y de ese concepto está recubierta la esencia de ser de Los Redondos.

[...]

"El ego desproporcionado del tirano es una maldición para sí mismo y para su mundo, aunque sus asuntos aparenten prosperidad".

[...]

Los Redondos estaban alcanzando la zanahoria de tanto correrla a lo largo del tiempo y el espacio, y ya se sabe: el negocio es correr detrás de la zanahoria, nunca alcanzarla. Allí se termina el misterio y se ensombrece la grandeza conquistada. Si no le ponían fin por sí mismo, el destino haría lo suyo y la travesía podría finalizar con lo que peor podría sucederle al alma de Los Redondos: la pérdida del misterio de su andar, misterio que fue el sustento del alma que los llevó hasta la pole position del panteón rocker autóctono.

[...]

Ya no está aquel tipito que imploraba al "Sheriff" ("meté bala por favor...") que le cuidara su quintita; ahora es Cebolla degollándose por miedo en una turba carcelaria rememorada con dramatismo en tiempo real desde el nuevo "Pabellón séptimo". Quien implora "rajar antes que sus pulmones" es otro ser en busca de esa Luz perdida... como aquella "Murga de la Virgencita representaba otra polilla en busca de la luz.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario