jueves, 26 de noviembre de 2009

Misa Ricotera. La Plata, 20 de diciembre de 2008

Otra más. Otra nueva misa. Y otra vez tuve el placer de poder estar presente.
El sábado todo fue emoción, excitación, nervios. Yo me moría. Hacía tanto que no lo veía que no sé que me pasaba. Tal vez lo extrañaba mucho, no sé. Pero estaba que no me paraba nadie. Llegué al Estadio caminando casi corriendo de la emoción. Y quería entrar ya, no podía esperar más. Aparte quería sentarme… hacía mucho calor y las 15 cuadras de casa al Estadio me asesinaron. Una vez adentro a repetir el ritual. Mirar las banderas, sorprenderse con la cantidad de gente que hay y que nunca para de llegar, cantitos, saltitos, aplausos, fotos y demás. Yo quería que empezará, estaba muerta de calor, pero el Indio se tomó su tiempo. A eso de las 22.30 se apagaron las luces del Estadio y las bengalas comenzaron a brillar en el cielo. La intro de Indiana Jones y ese orgásmico ‘Damas y caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado’, me hicieron pensar que me iba a estallar la panza de los nervios, pero al instante y con “Pedía siempre temas en la radio”, el Indio apareció en escena. ‘Te extrañé, pelado’, fue lo primero que dije para mis adentros y, en el medio del agite, las lágrimas empezaron a caer, casi inevitable. “Ramas desnudas” y “Porco Rex” fueron los temas siguientes. ‘Yo sé que hace calor pero movamos un poco el culito’ dijo el Indio. Y con los primeros acordes de “Me matan, Limón” el Estadio se vino abajo. Así sin decir nada “Rock para el negro Atila” apareció en escena y el agite fue aún mayor. Parecía que el tema terminaba pero Solari nos tenía una sorpresa. Si, no tuvo mejor idea que engancharlo con “Divina TV Fürher”. Hizo explotar a las miles de almas que estábamos presentes. Momento de las lágrimas, no lo pude evitar, el Indio le ponía tanta pasión que logró conmoverme. Me hizo caer en la cuenta q después de tanto tiempo nos volvíamos a reencontrar. Si, “Pabellón séptimo” me hizo moquear bastante. “Bebamos de las copas lindas”, “Y mientras tanto el sol se muere (que hizo que más de uno se sensibilice), “Martines y tafiroles” y “Vuelo a Sydney” llegaron sin interrupciones entre uno y otro. “El tesoro de los inocentes” me sorprendió, me hizo llorar y cantar con toda la fuerza de mi voz. Empecé a caer en la cuenta de que este sábado 20 de diciembre iba a quedar grabado con fuego en mi memoria. “Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y “Te estás quedando sin balas de plata” fueron los siguientes. El Indio volvió a decir algo de mover el culito, mucho yo no entendía porque tenía atrás mío a un tipo que cada vez que salía el Indio a hablar se ponía a decir pelotudeces, porque si, porque eran pelotudeces. Pero en fin, evidentemente algo de mover culitos dijo porque el tema que apareció en escena fue “Ella debe estar tan linda”, increíble lo que se sintió, pensé que el Estadio se venía abajo otra vez. Más cuando los enganchados siguientes fueron “Nadie es perfecto” con Ñamfri frufi fali fru". ‘Sólo te pido que se vuelvan a juntar’ y ‘vamos los redondos’ no dejaron de hacerse escuchar después de esos temas. La fiesta estaba en su mejor momento, banderas y bengalas en el campo y tribunas, todo el público saltando y agitando y mucha emoción en las caras de todos. “To beef or not to beef” y “Por qué será que no me quiere Dios”, este último contó con Martín Carrizo como invitado en la batería, dieron paso a la llegada de Andrés Calamaro arriba del escenario para entonar juntos ese tema de Porco Rex que todavía no se había escuchado en vivo: “Veneno paciente”. Juntos también hicieron “Esa estrella era mi lujo” (que personalmente no me gustó como salió, Calamaro no es la voz indicada para la canción, pero me hizo llorar mucho igual) y “El salmón”. Calamaro se despidió del escenario y el Indio se tomó 5 minutos. Regresó para entonar “Tatuaje”. Sabía que se acercaba el final, pero “Mariposa Pontiac/Rock del país” me hizo olvidar de eso. Increíble lo que se agitó en ese tema. “Un ángel para tu soledad” nos hizo llorar a todos, el agite, las gargantas rojas de gritar. No se puede explicar con palabras lo que se sentía ahí adentro al estar escuchando esa canción. Y nada, no hay palabras para explicar, para describir, lo que se siente cuando estás ahí adentro emocionado y el Indio te empieza a cantar “Juguetes perdidos”. Increíble, indescriptible, las bengalas, la gente cantando a más no poder, no sé. No puedo describirlo. Es increíble. “Flight 956” dio paso al POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO. “Jijiji” hizo EXPLOTAR el Estadio, nadie que no haya estado ahí podrá entender qué es lo que pasa cuando los Ricoteros escuchamos ese tema. Y se fue, se despidió hasta mañana y los aplausos no paraban de sonar, más los fuegos artificiales que inundaron la noche platense. Otra vez, señores, el Indio volvió a llenar mi alma.


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