jueves, 26 de noviembre de 2009

Misa Ricotera. Salta, 19 de septiembre de 2009

Odisea mortal. Eso fue el viaje de ida hacia la ciudad de Salta en un micro lleno de gente bastante piola, por suerte. Pero que la gente haya sido piola no quita que sea cansador y estresante estar con el culo en un asiento durante 24 horas seguidas.
En fin, lo importante es que llegué y pude ir a recorrer un poco de Salta y apreciar lo hermosa que es. Me hubiera encantado poder quedarme y conocer más, pero bueno.
El recital tan esperado comenzó a las 21.30 hs. ‘Damas y caballeros, los fundamentalistas del aire acondicionado’ y “Fuegos de Octubre” sonando. La gente no lo podía creer, yo no lo podía creer. El agite en ese primer tema fue inexplicable, verdaderamente nos sorprendió a todos. Obviamente fue muy poco el tiempo que logré contener las lágrimas, sufrí tanto el viaje, me costó tanto llegar… y verlo salir a escena y cantando semejante temón me hizo dar cuenta que a pesar de todo el sufrimiento valió la pena. “Tomasito podes oírme? Tomasito podes verme?” fue el segundo. El Indio nos agradeció por la fidelidad de siempre. Había gente de Paraguay, Perú… era increíble. “Martinis y tafiroles” fue el tercer tema, seguido de “Me matan, Limón”. Que linda estaba la noche en Salta, que linda estaba la fiesta q estábamos viviendo los ricoteros en ese infierno tan encantador… creo q no es necesario ser adivino para darse cuenta que el quinto tema de la noche fue “El infierno está encantador esta noche” donde yo creí que las tribunas del estadio se iban a caer de cómo vibraban. Un hermoso enganchado entre “Rock para el negro Atila” y “Divina TV Führer” no nos dejó descansar ni un poco. ¡Que fiesta por favor! “Ramas desnudas” y “Bebamos de las copas lindas” nos dieron un descanso al agite descontrolado que provocan los temas de los Redondos. El Indio dijo: ‘vamos a hacer un tango que hace mucho que no hacemos’ y “El arte del buen comer” hizo explotar Salta. No puedo describir lo que viví en ese momento, lo puedo sentir, lo puedo ver, pero no lo puedo poner en palabras. “Vuelo a Sydney” fue el siguiente.
El Indio se retiró del escenario por unos momentos y regresó cantando “El pibe de los astilleros” que yo no escuchaba desde Córdoba, aquel mágico 12 de abril del año pasado. Increíble, no hace falta aclararlo. “Porco Rex” fue seguido por “Pabellón séptimo” donde el Indio volvió a dedicar el tema y contarnos y recordarnos que el Motín de los colchones fue terrible y trágico. Secó las lágrimas de muchos cuando, con esa voz desgarradora, entona las primeras estrofas de Ella debe estar tan linda”. Pura fiesta, señores. “Un ángel para tu soledad” conmovió mi alma más que nunca, pero “Mariposa pontiac/Rock del país” me hizo volver a la fiesta y no dejar que me detenga en el llanto que me provocaba tanta emoción. Nos relajamos con un “To beef or not to beef” hermoso. ‘Vamos a hacer el pasito. Sé que soy un pelotudo pero ya jodí tanto con el pasito que lo vamos a hacer una vez más’, dijo Solari, y “Por qué será que no me quiere Dios” entró en escena. Cabe aclarar que el pasito salió excelente. Nos dijo que lo íbamos a tener que ayudar a cantar el siguiente tema porque el solo no iba a poder. Mi cara cambió, mi cuerpo cambió… el corazón se me iba a salir del pecho cuando reconocí las estrofas de “Todo un palo” sonando en ese magnifico estadio. Mi tema preferido de Los Redondos, el tema que me hace sentir banda de cosas inexplicables, el tema que por más que lo haya escuchando miles y miles de veces me sigue haciendo llorar, estaba siendo cantando en vivo, ahí, frente a mí, por el hombre que más admiro. No pude, fue más fuerte que yo. Lo canté a viva voz, me emocioné como nunca pensé. Era otro sueño hecho realidad. No puedo explicarlo tampoco. Se lleva bien adentro. “Nadie es perfecto” enganchado con “Ñam fri fruli fali fru” me hizo volver a la fiesta.
Me recompuse de la sorpresa de aquel tema tan mágico para seguir con “Pedía siempre temas en la radio” y “Cruz Diablo”, que también fue una sorpresa para mí. “Un poco de amor francés” fue muy festejado y “Juguetes perdidos” nos hizo llorar a todos, como siempre. Es el mejor momento del recital. El estadio oscuro y lo único que nos ilumina son las luces de los celulares o camaritas que quieren filmar, encendedores y las bengalas, esas que nunca pueden faltar. Es un momento mágico.
“Flight 956” llegó y pasó tan rápido que cuando me di cuenta el Indio se estaba despidiendo, agradeciéndonos una vez más por todo y agradeciéndole yo a él por todo y más. ‘Ya estoy viejito y me tengo que ir a cambiar el pañal’, dijo. Y “Jijiji” y el POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO llegaron a Salta una vez más. Se tiene que estar ahí para entender lo que significa para cada uno de los ricoteros ese tema y la presencia de EL POGO en ese tema. Una vez más no puedo describirlos con palabras. Lo tengo guardado bien adentro mío.Y así termina uno de los shows más ricoteros que el Indio me pudo haber brindado. Jamás voy a arrepentirme de haber vivido esto. Fue una experiencia única.La vuelta en micro fue aún peor que la ida, pero esa es otra historia.
Una vez más, lo único que me queda por hacer es agradecerle a Carlos Alberto Solari por seguir teniendo esa magia y por seguir haciéndome sentir esa magia, a mí y a toda la gente que llegó a Salta.
Gracias, Indio, gracias por, una vez más, haber vuelto a llenar mi alma.

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