jueves, 26 de noviembre de 2009

Misa ricotera. Córdoba, 12 de abril de 2008

Una fiesta. Por fin pude formar parte y sentir esa locura, emoción, euforia e impaciencia de la q todo el mundo me hablaba cuando se charlaba sobre algún recital de Los Redondos o el Indio. Y si, fue así. No hay palabras para describir todas las emociones q sentí antes, durante y después de semejante fiesta.
Llegué, entramos, no recorrimos todo el Anfiteatro y nos sentamos a comer y tomar algo. Todo carísimo ahí adentro, pero no quedaba otra, el hambre era más fuerte. Los cantitos, el pogo, todo era genial. Me sentía unida a esa gente por un mismo sentimiento, por una misma pasión. No me sentía sorprendida, todo lo contrario, cantaba y gritaba como si ya lo hubiera hecho otras miles de veces más en un lugar así.
Se hicieron las 21:00 hs. Y las luces se prendían y se apagaban. Amagaron un par de veces. Yo no podía más, se me había cerrado la garganta, me recorría todo un frío x el cuerpo, no entendía q era lo q iba a pasar. Hasta q las luces quedaron apagadas y se escucho esa voz, esa voz q había deseado escuchar toda mi vida, y por fin la estaba escuchando. Dijo: damas y caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. El estadio estalló en gritos y chiflidos. Yo abrí los ojos, miré el escenario. La banda había empezado a tocar, sonaba una música conocida. Yo no entendía. De repente lo vi, ahí estaba él, esa leyenda calva q yo había soñado ver durante tanto tiempo, ahora estaba ahí, en frente mío, entonando las primeras estrofas de “Pedía siempre temas en la radio”. No pude, fue más fuerte q yo. Mientras cantaba y gritaba con todas las fuerzas q tenía, lloraba y agradecía a la vida q por fin mi sueño estaba cumplido. No me importaba nada más. Estaba donde tenía q estar, escuchando al más grande y eso para mí era todo.
La canción terminó. El estadio estalló en aplausos y él nos agradeció por la fidelidad de siempre. La segunda canción q empezó a sonar fue “Ramas desnudas”. Excelente, se escuchaba muchísimo mejor q en el CD. Su voz es única, con sus casi 60 pirulos tiene mejor energía q muchos otros. Este tema dio paso a “Martines y tafiroles”. Excelente. No podía parar de saltar, de gritar, de cantar y de llorar. No podía entender q yo estuviera ahí, tanto lo soñé q cuando lo tuve parecía increíble.
Volvió a agradecernos otra vez el estar ahí, y dijo: vamos con una q sepamos todos. Y en los primeros acordes todo el estadio reconoció q se trataba de “La hija del fletero”. Increíble, se vino abajo Córdoba, los coros, el pogo, los gritos, los silbidos. Eso era una verdadera fiesta. Una verdadera misa ricotera. Siguió con “Tarea fina” q también hizo reventar el estadio.
Yo seguía sin caer, cantaba, bailaba, gritaba, y no podía entender q estaba ahí, q estaba escuchando las canciones q forman parte de mi vida, de mi rutina diaria, en vivo y en directo cantadas por su auténtico autor. Era demasiado para mí. Siguió con “Porco rex”, q sonó excelente. La pantalla gigante q había detrás del escenario mostraba los dibujos del CD con unos efectos increíbles de colores y formas. “Tatuaje” fue el siguiente tema. Yo cantaba, gritaba y saltaba, pero era como q ahora q me detengo a pensar un poco más en frío las cosas, en el momento era solo cantar y gritar, pero sé q no entendía bien porque lo estaba haciendo. Y era porque estaba ahí, aunque parezca increíble, estaba ahí. “Bebamos de las copas lindas”, “Sopa de lágrimas (para el pibe delete)” y “Mientras tanto el sol se muere” fueron los últimos temas q dieron fin a la primera parte de la misa más grande del mundo.El Indio se fue tan solo 2 minutos, volvió enseguida para entonar “Nike es la cultura”. Que duró solo un tercio de canción. Las luces de repente se encendieron y el Indio enojadísimo comento q había recibido un zapatillazo en la zona de la entrepierna. Muy fino lo mío, textualmente dijo: me acaban de pegar un zapatillazo en las pelotas. Luego de desafiar al agresor, diciéndole: ¿por qué no subís y me pateas acá arriba? Se retiró del escenario, regresando unos segundos después para entonar “Te estás quedando sin balas de plata”. Al finalizar esta canción dijo: ¿Sabes que pasa, machito? Acá venimos a escuchar música, a bailar y divertirnos. No a hacer pelotudeces. De onda, pero me haces calentar. Dicho esto “Ella debe estar tan linda” fue el siguiente tema. La banda redonda explotó, tema totalmente inesperado, hizo vibrar el estadio. Yo no podía parar de llorar. Era increíble todo lo q estaba viviendo ahí adentro.
“Pabellón séptimo” explotó, una excelente canción q nos robó un par de lágrimas a muchos. El Indio la dedicó a la ‘banda tumbera’ de Córdoba. Seguido a esto nos confesó q cuatro días atrás ‘había dejado este mundo’, Celina, su madre. Y esa noche increíble q vivimos todos los ricoteros fue dedicada a ella. A todos nos dieron ganas de subirnos al escenario y ‘comernos su dolor’. Pero no pudimos. “Tomasito podes oírme? Tomasito podes verme?” fue más rápida q nuestros reflejos. “Por qué será q no me quiere Dios” fue el siguiente tema. Sin dejar de llorar y saltar, canté “Vuelo a Sidney”.
Increíble el momento siguiente, el estadio volvió a explotar cuando empezó a sonar “Nueva Roma”. Una locura total, no hay palabras q la describan. Nadie pudo contener las lágrimas cuando “Un ángel para tu soledad” comenzó a hacerse notar.El Indio nos confesó q andaba medio engripado y q necesitaba ayuda para cantar “Juguetes perdidos”. El llanto, los gritos, los celulares, los encendedores, las bengalas. Se te erizaban los pelos. Piel de gallina. Y ese hombre cantando, ayudado por todos nosotros, ese tema q no puede faltar nunca. Las lágrimas se secaron y comenzó la fiesta una vez más con “El pibe de los astilleros”. Córdoba tembló. El Indio dijo q sería bueno comentar un poco como estaba la noche. Fue inevitable no sorprenderse, no sonreír, no llorar, no cantar, no gritar y no saltar, sabiendo q el tema q estaba sonando era “El infierno está encantador esta noche”.
“Flight 956” fue el más pogueado de su último CD. Él, sus músicos y todos nosotros hicimos q ese tema fuera espectacular. Sabíamos q se acercaba el final. El Indio nos preguntó con q tema queríamos q cerrara elshow, hubo un par de gritos ahogados q decían “Mi genio amor”. Pero el sentimiento redondo es más grande, no podíamos irnos de Córdoba sin volver a hacerle sentir lo q es vibrar. “Jijiji” fue una fiesta. El pogo más grande del mundo no se hizo esperar, temblaba la tierra. Fue una sensación increíble para mí. Nos volvió a agradecer. Y nos confirmo q nos volveremos a ver el 5 de julio enTandil.
Un show excelente, una fiesta, una verdadera misa redonda. Pero tan efímera, mucho tiempo de espera, mucha ansiedad y cuando lo tuve, cuando por fin logré vivirlo, ya había terminado. Todo fue rapidísimo. Pero lo tengo grabado en la cabeza y en el corazón (y en lacompu ya están todos los videos y las fotos =P). No hay palabras, no caigo, fue increíble todo lo q ese hombre me hizo sentir. No tengo más q agradecerle por haber hecho mi sueño realidad. Nunca en mi vida fui tan feliz como lo fui el sábado 12 de abril. Gracias, Indio, gracias; me llenaste el alma. 

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