martes, 8 de diciembre de 2009

Una piba con la remera de Greenpeace

Está dormida o finge que duerme,
llega una mosca y se posa en su boca
y, sin embargo, mi mundo termina en ella.
 Ya se cansó de dormir todo el tiempo en sillones
y de taparse la boca para no gritar.
Nunca supo buscarse la vida,
su cuna fueron restos de un Mehari,
cuando se enoja chisporrotea infumable.

Se aparta corriendo de mamones zoquetes y fiolos pipiolos,
y por las dudas nunca está cerca de las vías
 sin mirar atrás, mirar atrás.

Boca sucia, pequeña hechicera,
una pendeja que hace de vieja,
tratando de que pique algún pavo ingenuo.
El jean le aprieta la fresa y ella es la reina
en paredones que escracha culeando su estrella.
 Sueña con algún pajarraco
que le de un pie y sople su amor
y la alegría por la que su mundo gira.

Se aparta corriendo de mamones zoquetes y fiolos pipiolos,
usa su lengua como un sable,
mientras se ríe y nos apura.
Y por las dudas nunca está cerca de las vías
sin mirar atrás, mirar atrás.

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