martes, 15 de diciembre de 2009

Están los que usan siempre
la misma ropa.
Están los que llevan amuletos.
Los que hacen promesas.

Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo
cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando
cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando
cuando parece perdido,
como si cada vez fuera la última vez, convencidos de que la vida misma
es un desafio.

Sufren,
pero no se quejan,
porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecera,
la satisfacción de haberlo logrado.

En sus cuerpos hay la misma
cantidad de músculos.

En sus venas corre la misma sangre.
Lo que las hace diferentes
es su espirítu.
La determinación de alcanzar la cima,
una cima a la que no se llega

superando a los demás.

Sino superandose a uno mismo.

VINCENT VAN GOGH.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario