miércoles, 14 de abril de 2010

En pie

Madera de viejo nogal, rocío llora mi sangre.
Espera al otoño y verás caer, desde el mejor lugar,
las escamas de mi dulce corazón, las visiones que de tu alma aún conserva el sol.
¿Quién soy?
¿Cuántas veces hubieras podido ser
el hito que en la cima de mi vida me mantenga aún en pie?
Soy el sereno de la noche, la penumbra y el dolor,
y estoy durmiendo en tu historia, en tus sueños y en tu razón.
Soy el incierto caminante que transita tu resignación.
¿No ves que no quiero ver lo que fui, lo que soy y lo que pude ser?
 ¿Cuántas formas pudiste tomar en mí? 
¿Cómo no logré dejar de lado tu fantasma y seguir así...?


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