lunes, 1 de agosto de 2011

Amor

Estaba desconocido: el amante que nunca dio la cara, el más avido de amor pero también el más mezquino, el que no daba nada y todo lo quería, el que no permitió que nadie le dejara en el corazón huella de su paso, el cazador agazapado se echó por la calle de en medio en un arrebato de cartas firmadas y de regalos galantes. Fue la única vez, desde sus primeros tiempos, en que se sintió atravesado por una lanza de amor.


Gabriel García Márquez,
El amor en los tiempos del cólera.

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