sábado, 26 de noviembre de 2011

Tala


Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito las uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve esa manera de sentir.
Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas.
Arree con la casa, fuera de todo,
déjeme como un hueco, o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, ese boy scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata.

Puede ser que sin voz diga tu nombre, cierto
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.

Julio Cortázar.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Al filo

Sale la luna, si miras hacia el cielo podrás ver las estrellas sobre la jungla de cemento. Yo no te miento, estate atento, es un evento irrevocable, es movimiento. La Tierra gira, cambian los tiempos, pasan los malos, llegan los buenos. Vivamos como podemos y así seguimos sacando castañas del fuego, nosotros mismos sobreviviendo en este juego. Soy veterano, ya nadie me saca del tablero, tengo los dados, las cartas, las fichas y el reglamento. Y aunque las leyes estén en manos del madero, las calles son... las calles son mi terreno...