miércoles, 29 de febrero de 2012

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Uno sabe que no está empleando todas las energías para llegar un día a sentarse en una casa, con un carro, un buen trabajo, una esposa bonita y pensar, “¿y ahora qué?”. Creo que el mero hecho de existir implica cierta responsabilidad con el futuro, con los que existirán después que nosotros. Si hemos sido capaces de construir aviones, submarinos, satélites espaciales, deberíamos ser capaces de transformar el mundo que nos rodea de manera que todos podamos vivir al menos dignamente. Es casi inconcebible que en esta era de la tecnología haya gente que se muera de hambre, que nunca ha visto un médico.

La mujer habitada.
Gioconda Belli.