sábado, 7 de abril de 2012

El perfume

Los hombres pueden cerrar los ojos ante la grandeza, ante el horror, ante la belleza y cerrar los oídos a las melodías o las palabras seductoras, pero no pueden sustraerse al perfume. Porque el perfume es hermano del aliento. Con él se introduce en los hombres y si éstos quieren vivir, tienen que respirarlo. Y una vez en su interior, el perfume va directamente al corazón y allí decide de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio. Quien domina los olores, domina el corazón de los hombres.

Patrick Süskind.