domingo, 7 de octubre de 2012

El correr de los días me hace entender, lentamente, toda esta situación. No puedo aceptarlo, pero ya lo entendí.
Entendí un montón de cosas… ya nada es como antes ni lo va a volver a ser, pero eso no quiere decir que tenga que ser malo. Se supone que hay que levantarse después de las caídas, se supone que cuanto más dura es la batalla, más dulce es la victoria. Se supone que tenemos que seguir, y yo sigo porque vos vas conmigo.
No estaba preparada para verte ir. Sigue pareciéndome totalmente injusto, por sobre todas las cosas. Te debo tres birras, loco… ¿Te debo tres birras? Estoy dispuesta a seguir discutiendo que no es así hasta el fin de la eternidad, si es que tiene alguno, pero seguirías reclamándolas y terminarías ganándome por cansancio, como siempre. No puedo pasar la birra ya, ¿será la culpa de no haber podido tomar esas tres con vos? Ya las vamos a tomar, por algún lugar en algún tiempo.
Te extraño, me haces mucha falta y me seguís doliendo en el medio del pecho, gordo. Pero estás acá, en cada anécdota que recuerdo o me recuerdan, en cada punk rock que escucho, en que cada moto que veo pasar, en cada sonrisa y en cada llanto que tenga que ver con vos. A veces me parece tan insignificante tener sólo recuerdos, pero otras veces me llenan, al punto de sentirte tan cerca que no lo creo.
Estás acá, conmigo, en mi corazón. ¡Te quiero con toda el alma, cara de papa ♥!

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