jueves, 22 de agosto de 2013

«El amor, esa extraña palabra.» […] Por lo general en este mundo los peores golpes nos lo dan los seres que más amamos. De ahí los crímenes pasionales, las locuras de amor. El que ama le da al otro un carcaj con flechas y se pone un blanco en el pecho. Se supone que existe un pacto de no agresión, pero si ese pacto se rompe…
es una carnicería.

Gioconda Belli. El Pergamino de la Seducción.
  

2 comentarios:

  1. Mis pequeñas batalla hicieron que mi mundo sea mas grandes, la música resuena dentro de un cuerpo inerte incapaz de sentir otra cosa que un dolor al fondo: tan al fondo que el corazón quedo en segundo plano. Mi alma no mueve sus cuerdas por un sentimiento bobo llamado amor, pero se conmueve al escuchar la palabra adiós.
    Siento el replicar de las campanas recordando el fin del mundo, y recuerdo, al mismo instante, que no estoy dentro de un sueño, que lo que vivo es real que ya he abierto los ojos y, que por mi desgracia, por más que los cierre llegará el pesimista momento en el que los abra y me de cuenta de la importancia de una vida en un mundo.
    Sentirte con ganas de gritar, pero sin voz en tu interior, aun secuestrado por el sentimiento de tristeza que vagamente cuelga por las venas. El que tu estado de ánimo dependa de una simple pastilla, y que todo este mundo avance.

    ResponderEliminar
  2. Mis pequeñas batalla hicieron que mi mundo sea mas grandes, la música resuena dentro de un cuerpo inerte incapaz de sentir otra cosa que un dolor al fondo: tan al fondo que el corazón quedo en segundo plano. Mi alma no mueve sus cuerdas por un sentimiento bobo llamado amor, pero se conmueve al escuchar la palabra adiós.
    Siento el replicar de las campanas recordando el fin del mundo, y recuerdo, al mismo instante, que no estoy dentro de un sueño, que lo que vivo es real que ya he abierto los ojos y, que por mi desgracia, por más que los cierre llegará el pesimista momento en el que los abra y me de cuenta de la importancia de una vida en un mundo.
    Sentirte con ganas de gritar, pero sin voz en tu interior, aun secuestrado por el sentimiento de tristeza que vagamente cuelga por las venas. El que tu estado de ánimo dependa de una simple pastilla, y que todo este mundo avance.

    (muy bueno tu texto)

    ResponderEliminar